Olores

El olfato es un sentido de lo más particular, capaz de transportarte a otro lugar, a otro tiempo e incluso a otra situación. Olores desagradables te evocan recuerdos de infancia en un destartalado caserío con un corral de ganado cerca. El humo en el frío húmedo te lleva frente a una chimenea y un tronco crepitando en las llamas. El aceite sofriendo tomate y verduras con un fuego de ramas de naranjo te sientan junto a la familia alrededor de una paella.

Olores y más olores revoloteando a nuestro alrededor, entrando por la nariz y disparando descargas en nuestro cerebro.

Estamos en plena primavera, en la huerta un manto verde brilla bajo un sol cada vez más intenso. Verde oscuro para las hojas de los naranjos, más claro para las patatas y las acelgas, verde gastado en las pocas alcachofas que aún resisten. Y entonces hueles, hueles la tierra recién regada, las flores de todo tipo que asoman allá donde miras y hueles… hueles los kilos de abono que han tirado y piensas en lo engañados que tenía Blasco Ibáñez a todos esos incautos que leían sus novelas desde la seguridad de sus sillones. La flor de azahar, el aroma del jazmín, la tierra húmeda… nada del estiércol, de las acequias en los días de verano, de las columnas de humo en los días de quema.

Pese a todo, sigo yendo a la huerta casi a diario y pasando junto a ella varias veces al día. El olor a salitre cuando el levante sopla con un poco de fuerza se mezcla con los olores de la tierra. Y entonces huele a casa, a mi casa, a esa casa en la que me he criado y que por suerte o por desgracia me verá morir porque no me puedo marchar lejos de todo esto. La millor terreta del món le dicen y no mienten, vivir aquí es caer en su embrujo. El sol inundándolo todo de vida, el mar susurrando sin parar, el tío Toni recogiendo patatas, Llorenç limpiando sus rejas de un negro reluciente.

Imposible no acordarme siempre de la canción de Carlos y hacerla mía.

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4 thoughts on “Olores”

  1. Vives en un sitio maravilloso. Me gustan las flores pero el olor a huerta, a campo. Y la acequia resbalando a su ritmo, despacio… (de pequeña me daban un susto ¡creía que me caía!) El aire callado, un zumbido que otro, el tiempo que se para, el sol que atenaza… ¡¡¡Un lujazo!!! Necesitamos el contacto con todo aquello, nos recuerda quienes somos. Un beso

    1. Ciertamente no me imagino haciéndolo en ningún otro, esto a veces es un poco prisión pero como es autoimpuesta… pues se lleva bien.

      Vivo tan cerca de todo eso que hasta que no he salido fuera y lo he tenido lejos no lo he valorado en su justa medida.

      Besos.

  2. Proust consiguió evocar una infancia a partir del olor de una magdalena y se convirtió ese hecho en “la magdalena de Proust”
    Cuando he vivido en grandes ciudades el olor a mar al acercarme a la costa conseguía transportarme más rápido que el coche.
    Aquí has conseguido justo eso, renegamos o no, pero todos tenemos unos olores que noshacen sentir en casa.
    Besos

    1. No me veo yo emulando a Proust y que nadie hable del “estiércol de Alex” pero cierto es que hay olores de lo más peculiares que nos hacen sentir mejor que bien.

      Besos.

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