Melena al viento

Hace poco hablábamos de las rubias, del rock y de lo rematadamente buenas que son. Será esa melena agitada al ritmo de la música? Serán esos vaqueros cortos o largos pero siempre ceñidos?

Eso tendrá que ser porque si no en este loco invento del rock no cabrían Bruce Dickinson, Axl Rose, Jon Bon Jovi, Joe Tempest o el inevitable producto nacional, menos guapo pero igual de interesante, Rosendo y su pelo de champú Johnson’s. Lamentablemente no hay sitio hoy para Klaus Meine (Scorpions) y mucho menos para Brian Johnson (ACDC) y no porque su música no lo merezca pero es que esas cabezas pelonas se parecen más a la del que escribe esto.

El heavy metal inspira una imagen de pelos largos, agitados en un headbanging continuo a ritmo de batería, de vaqueros ajustados, de chaquetas de cuero. Una iconografía que con el paso del tiempo ha ido dejando paso a pelos cortos y ropa más variada pero para el recuerdo siempre estarán esas mallas ralladas con las que Dickinson aparecía en escena en el mítico concierto de Donington, los shorts de Axl Rose en la gira del Use your illusion, los vaqueros de Bon Jovi en su primera etapa o los de Joe Tempest mientras sonaba el “ninonino” que lo hizo famoso. Y dejo para el final al maestro porque Rosendo se merece un apartado especial, cumpliendo todas las leyes del rock, voz cascada, vaqueros gastados y melena tapando media cara mientras suena “Flojos de pantalón” y todo eso desde su Carabanchel del alma.

La mayoría de ellos lucen hoy con más tripa, con menos pelo y con muchas más arrugas pero suenan exactamente igual de bien que hace unos años.

Easy Rider

Soy un motero convencido, he tenido moto media vida y creo que la otra media me la he pasado queriendo tenerla. Ahora mismo (ya hace unos cuantos años) voy a cuatro ruedas o a dos patas, la moto ahora mismo es un gasto innecesario y otros muchos la adelantan por la izquierda, por la derecha y por arriba.

“Easy Rider” se ha ganado a pulso un hueco en el corazoncito de todo motero que se precie, sea un ‘quemado’ con su japonesa RR o un wildman con su custom. La banda sonora es impresionante y crea un ambiente de libertad que encaja perfectamente con la idea que la película intenta transmitir.

Pues juntando esas dos ideas, mi coco que es así de extraño, el otro día parado en un semáforo se pusieron a mi lado dos maxi scooters y un clic se oyó dentro de mi cabeza. Joder, si hicieran Easy Rider ahora en vez de Harleys llevarían dos T-Max y en vez de chaquetas de cuero con flecos irían con camisetas de tirantes.

Empecé a visualizar la escena final de la película, con los créditos pasando y la música de Steppenwolf sonando. Dos ciclados de gimnasio, con sus bermudas de Billabong y unas camisetas de tirantes que hacen conjunto perfecto con sus chanclas circulan entre los coches dando acelerones. En su cabeza un casco Momo Design protege su bien más preciado, su pelo engominado.

El semáforo se pone verde y los dos desaparecen a lo lejos de la avenida, sorteando el tráfico se pierden a lo lejos mientras las últimas notas de Born to be wild se desvanecen en mi cabeza. Qué viejo que me hago!!