Carta abierta

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Hola, soy Juan Antonio Orenga, Juanan para los amigos. Hasta hace unos días era el seleccionador nacional de baloncesto de España, un puesto envidiado por muchos seguramente. Actualmente me encuentro en una situación de interinidad en la Federación después de haber dimitido recientemente.

Mi carta va dedicada a todos esos que gritaron “Orenga dimisión!!”, aquí la tenéis; creéis que va a solucionar algo? Sinceramente lo dudo. Yo ya sabía a que me exponía cuando acepté el puesto después del anterior seleccionador, coger las riendas de un equipo que lo ha ganado todo y que viene de tutear a un Dream Team es un reto más que complicado pero mi fidelidad a la Federación (que me lleva dando de comer tantos años) y a sus dirigentes me hicieron tragarme ese marrón. Era algo provisional, jugábamos el Eurobasket, ganábamos de calle (el método FEB no necesita de un entrenador válido me han dicho) y para el Mundial que se jugaba en casa vendría un seleccionador con más experiencia.

Los planes se torcieron ya en el Europeo, cuando Francia nos puso la cara roja y nos dejó con cara de tontos. Fracaso, dijeron muchos (hasta yo lo pensé); entonces vinieron las ruedas de prensa, las frases repetidas como un mantra y me convencieron que eso sólo había sido un traspiés, un error que le podría haber pasado a cualquiera y que yo y sólo yo era el idóneo para seguir al frente del proyecto ÑBA.

Pasó la temporada y la verdad es estuve todo en inverno hibernando, la lista ya estaba hecha y en todo caso, los cambios en ella nos los haría yo. Llegó la primavera y me puse un poco nervioso, creo que hasta me salió alguna cana en la barba. Los NBA este año tenían vacaciones pronto y había más tiempo para vender humo y camisetas, digo para preparar el mundial. Una vez anunciada la lista, en la que la sorpresa no era Abrines si no que volvía Claver, tocaba hacer la clásica gira para preparar el Mundial y hacer los dos descartes que faltaban. La gira sirve también para ver lo buenísimos que somos y que lo digan en el Marca al día siguiente, aunque hayamos jugado contra una selección que se pasea o contra una banda de patio de colegio.

Y bueno, llegó el Mundial y yo pensaba que lo de la autogestión y demás cosas que me habían explicado funcionaría, yo me sentaba en el banquillo e intentaba no incordiar mucho. Si ganábamos aplaudía, si la cosa no iba bien aplaudía y eso siempre sin cambiar la cara para despistar a los rivales.

Ganamos de calle los primeros partidos, Gasol es como el padre de la niña de Catalana Occidente y lo arregla “todo, todo y todo”, porque no jugamos bien pero es que con un tío así, si perdemos en la fase de grupos es para que me crucifiquen… y no estamos para esas cosas.

En la primera eliminatoria nos enfrentábamos contra Senegal, un equipo que sin grandes aspavientos nos tuvo un buen rato con el culo apretado. Al final ganamos de bastante y la gente se animó mucho para el próximo partido, nos tocaba Francia y veníamos de ganarle de veinticuatro en la fase anterior. Como teníamos unos días, pues aprovechamos en tocarnos los huevos, hacernos fotos y echar unas partidas a la PS4 (madre mía qué vicio), vamos, lo que viene siendo concentrarnos y preparar un partido.

El día en cuestión nos plantamos en el campo con las ideas claras, pick&roll en el poste alto y luego cada uno a su rollo pero van los franceses y resulta que se lo sabían!!!! Un sistema supersorpresa y los tíos lo adivinan y claro, autogestión al canto porque yo ni idea de qué hacer. A base de talento nos pusimos por delante en el tercer cuarto y por la tele ya nos daban como ganadores, relaja mucho saber que vas a ganar cuando ya lo han dicho por la tele. Y de nuevo salen los franceses en el último cuarto a tocar las narices y va que nos dejan en un tanteo ridículo, con veintidós rebotes más que nosotros y unas estadísticas de infantil de primer año.

Acaba el partido y salen todos los listos a decir, Orenga dimisión y a sacar sus pizarras para explicar cómo haber ganado el partido, menos mal que Pepe (yo es que al presi lo llamo así) mira para otro lado y no les hace caso. Navarro casi la lía con unas declaraciones pero como había tanto grito la gente no lo acabó de entender y yo pues me afilé las uñas para agarrarme bien a la poltrona.

Al final no ha podido ser, Pepe me ha dicho que la gente está muy alterada y que mejor que diga que me voy y me quede aquí en la Federación cobrando una pasta por no hacer nada (básicamente lo mismo que ahora pero sin salir por la tele) porque si no le van a desmontar el chiringuito.

Así que esta es mi historia, ya me he ido y la selección sigue igual porque mientras Pepe mande nada va a cambiar.

P.S. Obviamente no soy JuanAn Orenga pero creo que si hay algo dentro de esa cabezota algo parecido puede haber pasado por ella en algún momento.

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Adiós a la final

10 de septiembre de 2014.

La selección española va a pasearse durante cuarenta minutos en el trámite ante Francia para llegar al trámite de semifinales y por fin jugar el único partido que parece importar en este mundial que jugamos en casa. Pero mira tú por donde que los franceses no tienen ganas de ser las comparsas de nadie y sobreviene la sorpresa de la jornada (con permiso de los serbios). Francia gana el partido anulando por completo el juego español en todas sus facetas.

24 horas después creo que puedo escribir algo sin que la bilis y el enfado salpiquen la pantalla, al menos no la salpicarán demasiado.

Tiempo de buscar responsables o de buscar soluciones? Lo primero es lo fácil, escoger a alguien y cargarle el muerto; lo segundo requiere de un esfuerzo que no sabemos si habrá gente capaz de hacerlo.

Pero primero un análisis del partido. Se enfrenta el mejor juego interior del campeonato contra un equipo ordenado, el talento máximo contra el trabajo. En los días previos la selección española habla de la final, piensa en la final y eso es ir demasiado deprisa en el deporte de alta competición. Francia mientras tanto, analiza el juego español (tampoco es que haya mucho que analizar pick&roll en el poste alto y luego lo que salga a base de talento), busca fisuras por donde abrir una brecha; se centran en su siguiente partido que es lo único importante.

Al margen de buenas o malas suertes, de jugadores más o menos tocados y más o menos centrados, el hecho incontestable es que TRES jugadores no participaron en el partido. En un partido en el que el dominio del rebote cae del lado del rival no juega un auténtico especialista en esas batallas como Felipe Reyes, un alero con la confianza muy mermada pero con bastante oficio y buen reboteador se traga el partido entero aplaudiendo desde el banquillo y con la que había liada con el tiro exterior y el pésimo porcentaje de triples, Alex Abrines mira el suelo del pabellón sabiendo que no va a pisar la cancha.

A ello le podemos sumar que nuestro mejor base (le pese a quien le pese), ha jugado todo el campeonato como escolta por decisión técnica. Venden más, son más comerciales las marcas del Chachismo y el Rickycesto que el trabajo serio de José Calderon y por eso ellos dos son los únicos bases.

Todo esto son decisiones del entrenador y por ello su responsabilidad está clara. También participa del tema el presidente todopoderoso, así que es otro a quien pedir responsabilidades.

En el partido de ayer los únicos jugadores que rindieron a un nivel parecido al esperado fueron Pau (enorme Pau) y la Bomba, nadie más apareció y entre ellos dos anotaron más de la mitad de los puntos del equipo. Ante eso nos quedamos con la cara larga y sin respuesta… una vez más. No sabemos jugar los partidos apretados, no nos movemos bien en ese juego y en el momento en que algún equipo nos coge la matrícula estamos perdidos. No hay plan B, posiblemente no haya ni plan A pero es que estos jugadores son tan buenos que hasta que no ha venido alguien apretando no ha hecho falta. Nuestro juego interior dominante necesita un juego exterior que abra espacios y ayer ni los unos abrieron ni los otros forzaron.

Mis notas jugador por jugador:

  • Pau, enorme. Dando clase de coraje y de juego cuando pudo recibir, no perdió la cara al partido en ningún momento y aunque no estuvo espectacular fue el único que demostró que había venido a por el oro.
  • Rudy, a lo suyo. Botando en exceso el balón y haciendo tiros inútiles a ocho metros. El alley oop con Sergio Rodríguez al menos nos metió en el partido un momento.
  • Sergio no tuvo un buen día, espeso en la dirección, negado en el tiro, habría sido un buen momento para sentarlo y probar con otro base pero eso tendrá que ser en otro mundial.
  • Juan Carlos no jugó su mejor partido y aún así fue el segundo anotador del equipo. Apareció cuando más calentaba el sol y como siempre buscó la responsabilidad aunque ayer no era su día
  • José jugó de escolta todo el partido y eso le pasó factura, falló más de lo habitual en él y le tocó defender siempre a un rival más alto.
  • Felipe, el ausente. Por viejo que esté, por cascado que esté, Felipe Reyes es una garantía bajo los aros y se merecía la oportunidad de ayudar. Incomprensible es poco.
  • Víctor, otro ausente. Yo no soy muy fan de Claver, lo conozco personalmente y puedo dar fe que es una persona excepcional y que como deportista tiene un físico envidiable pero no lo veo en la selección, no tiene un rol definido y si su rol es estar en el banquillo partido tras partido mejor nos vamos con once y ahorramos que hay crisis. Ayer creo que podría haber ayudado con su capacidad para el rebote e intimidando con sus tapones.
  • Ricky. Me vienen muchas palabras a la boca para definir el partido de Ricky Rubio, bluff y sobrevalorado son las que más puntos tienen. Sin tiro exterior confiable y con una penetración buena pero no excepcional, Ricky vive de asistir a compañeros que realmente son cracks (Pau y Marc en la selección, Kevin Love en los Wolves…), si ellos no anotan Ricky desaparece. Ayer ni anotó, ni asistió, ni reboteó..
  • Sergio Llull ayer no tuvo una actuación destacada, bueno la tuvo pero en el aspecto negativo. Sin un solo rebote, sin una sola asistencia, cinco puntos… Sergio Llull es uno de esos jugadores que yo etiqueto como GW (Gerald Wilkins, el hermano de Dominique), de él se decía (de Gerald) que era el mejor jugador de su generación desde los tobillos hasta la barbilla, luego ya se estropeaba. Con Sergio pasa igual, es capaz de defender a Kobe y anularlo para luego tirarse un triple a nueve metros cuando queda media posesión.
  • Marc ayer estaba a otras cosas, respetable cuando uno es padre pero si no vas a estar al 100% mejor ves el partido desde el banquillo o tomas nota de como se juega/dirige un partido cuando las circunstancias personales son complicadas (Pepu en Saitama 2006 con su padre a punto de ser enterrado y dirigiendo la final que nos coronó como campeones del mundo).
  • Serge es uno de esos jugadores que yo no entiendo. Igual le mete 24 puntos a Francia que falla hasta las bandejas. Creo que podía haber aportado más al equipo en todo el torneo y ha ido de más a menos, algo que el seleccionador tendrá que asumir.
  • Alex, otro ausente; cuando uno tiene en su banquillo a uno de los mayores talentos tiene que mirar hacia él de cuando en cuando y quitar a alguno de los que están fallando. Alex no ha participado en casi ningún partido y cuando lo ha hecho han sido los minutos de la basura, así es difícil crecer.

Resumiendo, que no jugamos a nada y un equipo que hizo un baloncesto directo y sencillo nos pasó por encima con sólo 65 puntos. Mala planificación, fallo al escoger componentes de la plantilla, mala preparación del partido y mala dirección, los responsables deberían coger la puerta y dejar paso a nuevas ideas y dejarse de giras Ñ y chorradas, de nada sirve apalizar a Argentina en un amistoso si luego eso no te sirve para mejorar tu juego de cara al torneo.

Gracias a los “juniors de oro” y al resto de la selección por 8 años increíbles, por hacernos creer que podíamos volar…

El perro negro, la perra vida

Hay golpes que te marcan. Algunos sólo consiguen hacer una pequeña muesca en tu alma, una muesca que con el tiempo queda disimulada como un arañazo imperceptible. Otras dejan un profundo surco que por mucho que pase sigue ahí, recordándonos el momento, trayendo al presente todo el dolor que estaba guardado bajo una capa de polvo y olvido. De esas tengo yo una que no creo que se borre jamás y siempre hay algún detalle que me la trae a la mente cada cierto tiempo.

Disfruto de una vida que algunos (des)conocidos califican de idílica, tengo una mujer que me quiere con locura (si no no es comprensible que me haya aguantado estos últimos años), unos hijos que borran la tristeza con sólo abrir los ojos y aún así me he pasado casi dos años con una depresión que ha ondulado entre severa/profunda y leve y que afortunadamente voy dejando atrás poco a poco. Cómo? Por qué? Se preguntan muchos y me miran con cara de estar mirando a un alien, que dónde miro para no ver todo lo maravilloso que tengo delante. Y no se dan cuenta que, a veces, la vista se me va al 16 de diciembre de 2010 y pasea distraída hasta el 22, luego se toma su tiempo en esas Navidades de lágrimas escondidas y en el año nuevo de amargura y dejo de ver todo lo que tengo.

Hasta ese momento todo era felicidad, pero ese día se grabó a fuego y dejó surcos que llegan hasta ahora. Mireia se quedó por el camino, la dejamos en el camino porque el panorama que se asomaba al horizonte de su vida era tan terrible que hacía pequeño el dolor de aquella decisión. Cada vez que veo a algún pequeño de la edad que ella tendría ahora con algún problema físico, en uno de esos carros de bebé XXL, con la baba cayendo descontrolada, con alguna secuela de alguna operación, mis ojos vuelven a 2010… El cardiólogo explicando los ningunos pros y los muchos contras, la doctora recorriendo con el ecógrafo la barriga de mi mujer en busca de algo de esperanza, la espera en el hospital para pasar a la consulta y dar el último paso, el pequeño en casa de sus abuelos preguntando por su hermana, la aterradora espera, la vuelta a casa, la sensación de vacío…

Hace poco me encontré con una niña así, unos cuatro años, una silla de ruedas que le quedaba grande, la cabeza ladeada y unos ojos preciosos llenos de vida, una mirada tan dulce como la miel de la que parecían estar hechos. Inevitablemente le saqué la lengua, es mi primer gesto con los pequeños desconocidos y su sonrisa me dio un pellizco en el corazón. Su madre me explicó que iban al médico a una revisión, una de las muchas que la pequeña parecía tener que haber pasado mientras miraba con una sonrisa a sus hijas y a las mías que simplemente iban porque tenían fiebre.

Lo siento por los que leéis esto pero hoy tocaba desbarre, llevo una temporada sensible y a alguien se lo tengo que contar. Además la semana pasada fue el Día mundial contra la depresión y falta que me lo recuerden. La canción de despedida de hoy…. bueno, escuchad la letra.

La puerta de atrás

En basket hay un movimiento ofensivo muy sencillo pero que a la vez es muy efectivo si se realiza bien, es la puerta atrás. El movimiento en cuestión consiste en buscar la espalda del defensor mediante un cambio de dirección o aprovechando que el defensor realiza alguna ayuda sobre algún compañero nuestro, conseguir una ventaja para recibir el balón cerca del aro. Como soy bastante maniático y para ciertas cosas tengo buena memoria, recuerdo perfectamente que así fue la última canasta que anoté con mi equipo de baloncesto en la última temporada. O al menos eso pensaba yo.

Pero también hay otra puerta atrás en baloncesto, la que te enseñan cuando no eres útil, cuando se considera que tu ciclo ha concluido y resultas más un incordio que otra cosa, cuando tus opiniones molestan… Y esa precisamente ha sido la última puerta atrás que he tenido en mi antiguo equipo.

La cosa ya viene de largo y el ambiente en esta última temporada ya no era el mismo que en los orígenes (no tan lejanos). El mal rollo salía a la superficie al más mínimo contratiempo, la sensación de división era más que evidente desde dentro del vestuario y mucho más desde fuera… Es duro pasar diez meses sintiendo que sólo sirves para tapar un hueco pero si lo asumes como tu rol y crees que así ayudas al equipo es bastante soportable. Lo malo viene cuando te das cuenta que no has estado ayudando al equipo, es que algunos se han estado aprovechando de eso.

Yo ya tenía decidido que este año no iba a jugar, era una decisión complicada porque me encanta el baloncesto y por eso muy meditada. Conforme avanzaba el verano esa decisión se tambaleaba y parecía que por momentos mis ganas de jugar iban a mandar a paseo a mi lado racional y ahí fue cuando entró la segunda puerta atrás, por la que te echan. De pronto aparecen nuevos canales de comunicación en los que no estás incluido, un equipo en el que siempre se ha ido sumando de pronto da de lado a los integrantes que por uno u otro motivo no han podido continuar o han decidido cambiar de equipo.

Y así he pasado de estar implicado en ese proyecto al 110% a estarlo en negativo. Fuera blog del equipo, adiós a la función de CM en redes sociales y por supuesto, nada de jugar pese a que algunos amigos siguen allí (pocos, la verdad). En ese momento me he acordado de esos titulares de prensa deportiva en los que se decía que fulanito o menganito salían por la puerta de atrás del club, sin reconocimiento por parte de nadie y con el consentimiento de todo el mundo. No ha sido lo peor que me ha pasado pero la verdad es que era algo que no me esperaba y que me ha dado perspectiva sobre muchos deportistas que han acabado sus carreras en silencio, sin ruedas de prensa ni actos para dar reconocimiento a los servicios prestados.