La puerta de atrás

En basket hay un movimiento ofensivo muy sencillo pero que a la vez es muy efectivo si se realiza bien, es la puerta atrás. El movimiento en cuestión consiste en buscar la espalda del defensor mediante un cambio de dirección o aprovechando que el defensor realiza alguna ayuda sobre algún compañero nuestro, conseguir una ventaja para recibir el balón cerca del aro. Como soy bastante maniático y para ciertas cosas tengo buena memoria, recuerdo perfectamente que así fue la última canasta que anoté con mi equipo de baloncesto en la última temporada. O al menos eso pensaba yo.

Pero también hay otra puerta atrás en baloncesto, la que te enseñan cuando no eres útil, cuando se considera que tu ciclo ha concluido y resultas más un incordio que otra cosa, cuando tus opiniones molestan… Y esa precisamente ha sido la última puerta atrás que he tenido en mi antiguo equipo.

La cosa ya viene de largo y el ambiente en esta última temporada ya no era el mismo que en los orígenes (no tan lejanos). El mal rollo salía a la superficie al más mínimo contratiempo, la sensación de división era más que evidente desde dentro del vestuario y mucho más desde fuera… Es duro pasar diez meses sintiendo que sólo sirves para tapar un hueco pero si lo asumes como tu rol y crees que así ayudas al equipo es bastante soportable. Lo malo viene cuando te das cuenta que no has estado ayudando al equipo, es que algunos se han estado aprovechando de eso.

Yo ya tenía decidido que este año no iba a jugar, era una decisión complicada porque me encanta el baloncesto y por eso muy meditada. Conforme avanzaba el verano esa decisión se tambaleaba y parecía que por momentos mis ganas de jugar iban a mandar a paseo a mi lado racional y ahí fue cuando entró la segunda puerta atrás, por la que te echan. De pronto aparecen nuevos canales de comunicación en los que no estás incluido, un equipo en el que siempre se ha ido sumando de pronto da de lado a los integrantes que por uno u otro motivo no han podido continuar o han decidido cambiar de equipo.

Y así he pasado de estar implicado en ese proyecto al 110% a estarlo en negativo. Fuera blog del equipo, adiós a la función de CM en redes sociales y por supuesto, nada de jugar pese a que algunos amigos siguen allí (pocos, la verdad). En ese momento me he acordado de esos titulares de prensa deportiva en los que se decía que fulanito o menganito salían por la puerta de atrás del club, sin reconocimiento por parte de nadie y con el consentimiento de todo el mundo. No ha sido lo peor que me ha pasado pero la verdad es que era algo que no me esperaba y que me ha dado perspectiva sobre muchos deportistas que han acabado sus carreras en silencio, sin ruedas de prensa ni actos para dar reconocimiento a los servicios prestados.

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2 comentarios sobre “La puerta de atrás”

  1. Y tanto que hay casos. Y qué rabia, qué rabia me ha dado leer esta entrada (he dejado pasar días para no poner dos cosas).
    Aprendemos, cambiamos, nos reinventamos. Y siempre resurgimos 🙂
    Besos

    1. A cierta edad el culo parece que ya tiene callo y que los golpes no van a doler pero un buen puntapié en el trasero siempre duele, sobre todo en el ánimo.
      Gracias S por contenerte, habrías abierto la caja de los truenos porque yo también me he tenido que morder la lengua.

      Me adaptaré a los nuevos tiempos.

      Besos

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