Respeto

La memoria siempre es corta pero aún lo es más para recordar las cosas positivas. El deporte aún acorta más la memoria y sobre todo el respeto. En otros países se aplaude a sus leyendas, aquí les echamos tierra encima y a rey muerto rey puesto.

En 1986 la NBA era un lugar remoto en el que los marcianos del baloncesto jugaban a un nivel que el resto del mundo miraba con lejanía y envidia. Un españolito decide que él puede formar parte de esa aventura y ficha por un equipo que nos era totalmente desconocida, los Portland Trail Blazers. Fernando Martín pasaba a formar parte de la leyenda, el primer español en jugar en la mejor liga del mundo. Su aventura duró sólo una temporada pero marcó el camino que después siguieron los Gasol, Navarro, Rodríguez, Calderón, Claver y el resto de la “ÑBA”. Fernando murió y su leyenda no murió nunca, si no seguramente habría sido pasto de los pitos, las portadas de la prensa deportiva menospreciándolo y la nueva moda de los comentaristas de internet.

Carlos Sainz situó el automovilismo español en lo más alto en la década de los 90 y fue un referente absoluto dentro de un mundo tan competitivo como el de los rallyes, en el que una centésima de segundo se defiende contra tu propio compañero de equipo. Después de un bicampeonato y varios subcampeonatos, su recuerdo para la mayoría es el grito de su compañero Luis Moya con el coche parado a pocos metros de la línea de meta y el campeonato del mundo escapándose mientras su coche echaba humo. Las burlas han sobrepasado con creces a las alabanzas para un piloto que marcó un antes y un después en la conducción mundial.

Fernando Alonso fue campeón del mundo en una disciplina en la que lo máximo que había conseguido un deportista español era un par de puntos. Demostró talento y mostró esa bocaza que sólo los jóvenes que viven en el olimpo sacan a pasear y esa fue su condena. Siempre perseguido por un aura de soberbio que ha tapado éxitos incontables en los años que ha estado en la F1. Compañeros y equipos lo han considerado, y consideran, el mejor piloto de la parrilla pero aquí lo denostamos por algo que dijo hace ya mucho.

Iker Casillas fue “San Iker” tantas veces que al final llegamos a creerlo divino en vez de humano. Años de servicio leal al mismo club se pagan con gritos y voces que piden su marcha.

Lorenzo, Márquez y Pedrosa protagonizan un duelo épico en la cima del motociclismo mundial pero a muchos se les olvida que el primer título lo consiguió Alex Crivillé y más atrás, el primer podium lo logró Joan Garriga con una Cagiva. Los triunfos de hoy suelen venir porque hubo alguien que se aventuró, que dejó su vida tranquila y cómoda en una categoría o una liga en la que era el mejor para volver a empezar en un lugar nuevo, muchas veces hostil y abrir camino a los que se le unían por detrás. A todos ellos se les debe al menos el respeto de haber intentado algo que a muchos nos estará vedado y a otros les queda fuera del alcance.

Aficionados, prensa y todo el entorno mediático podría y debería, ayudar a mantener el recuerdo de profesionales que han sido lo máximo en su deporte y que nos hemos ido dejando por el camino. Me he centrado en un entorno que conozco bastante bien pero esto es aplicable a casi cualquier disciplina.

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