Andrés

Este post lleva dando vueltas casi un mes por mi smartphone en forma de nota inacabada, de hoy no podía pasar.

16 octubre del 2009, una voz se apaga y deja un vacío tremendo en los aficionados al deporte. Andrés, el tipo de la pajarita y la eterna sonrisa, una de las voces más reconocibles del periodismo deportivo, el mayor inventor de motes de la historia nos dejaba de repente.Su voz ronca, cascada de tanto cantar goles por televisión, de meternos de lleno en un partido de basket radiado dejaba de llenar las madrugadas de NBA, de llevarnos de la mano a tocar el cielo de Japón, decía adiós para siempre sabiendo que hoy la vida puede ser maravillosa.

Andrés Montes era energía pura y la combinaba con una alegría que traspasaba la pantalla para meterse en el salón de tu casa, la tenía y la transmitía fuera lo que fuese que estuviera narrando. Seguramente habría dado emoción a unos mundiales de curling o de snooker y nos habría arrancado una sonrisa mientras alguien barría la pista delante de una piedra.

Imposible no oír a alguien usando alguna de sus expresiones, jugón, esos locos bajitos, el tiki taka, E.T., Mr. Catering, Robin Hood, pincho de merluza… Son tantos que se podría estar un día entero pero nadie los dirá como él. Imborrable para mí fue el concurso de mates del All Star de 1996, esa larga carrera que precedía invariablemente a un mate desde la línea de personal. Un vuelo sin motor que Andrés narró de forma magistral para acabar a grito pelado con un “SINVERGÜENZA!!! HA ACABADO CON LA MOTOWN!! INSUMISO!! JUGÓN, JUGÓN, JUGÓN!”

A los que nos gusta el deporte y a los que no les gusta tanto pero les gusta mirar las diferentes retransmisiones nunca nos dejó indiferentes, para unos era un pesado que no paraba de poner nombres diferentes y que no tenía ni idea, para otros era un maestro de la narración. Para mí ha sido una compañía en muchas noches de desvelo viendo a mis Lakers ganar el anillo por el “artículo 34, hago lo que quiero cuando quiero y como quiero”; oyendo sus comentarios acerca de los Knicks más competitivos que he podido ver, con Pat Riley en banquillo y Pat Ewing en la pista; viendo a Jordan demostrar que el baloncesto a veces no es un deporte de equipo y dejando a una de las mejores parejas de la historia sin anillo; el mundial de 2006 en Japón…

Nos enseñó que la vida puede ser maravillosa y así se fue de la tele, con una sonrisa, sin una mala palabra. Gracias Andrés por todos esos momentos que siempre estarán ahí, perdurando como tu recuerdo.

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