New York, New York

NBA All-Star Game

Is a wonderful town, eso al menos cantaban en la película del mismo título y luego lo popularizó el gran Frank Sinatra. Y este fin de semana ha sido realmente maravillosa, llena de basket del bueno (últimamente no están acostumbrados a eso por ahí) y llena de momentos históricos.

El sábado Zack Lavine y Sthepen Curry ganaron los concursos que calientan el ambiente para el partido del domingo y anteriormente, el viernes, los novatos del resto del mundo ganaron a los representantes americanos dando muestras más que evidentes que el orden mundial del baloncesto no habla sólo inglés.

Curry bordó una final con 27 puntos y barrió a su compañero de los Warriors Klay Thompson y a Kyrie Irving y dejó claro que es un killer bestial envuelto en esa cara de niño que no ha roto un plato. La racha de siete tiros seguidos levantó a los espectadores de sus asientos y nos dejó al resto con la boca bien abierta, preparándonos para lo que se nos venía encima.

Lo que se nos venía era nada más y nada menos que un crío con un salto de 117 cm. Zack Lavine aprovechó el carnaval para aparecer disfrazado de Dios, digo de Michael Jordan en la peli de Space Jam. Un guiño a su ídolo y a la grada para que se cogieran a los asientos porque estaban a punto de ver despegar a Zack. Todos los mates fueron brutales y dejaron bien claro que por muelles no va a ser por lo que este chico no domine este concurso el tiempo que quiera. A mí me parece especialmente bonito el que se pasa el balón por la espalda, aunque el resto no son menos espectaculares. El pobre Oladipo sólo pudo aplaudir en la ronda final y ver como Lavine se metía en la historia de los All Star como campeón del concurso de mates.

El domingo llegaba el plato fuerte, un momento histórico para la NBA y para los que amamos el baloncesto desde España. Dos hermanos jugaban como titulares un All Star, lo hacían como rivales que se enfrentarían por el primer balón pero sobre todo, como quedó bien claro con el abrazo en el que se fundieron en la presentación, como hermanos, como amigos y como compañeros. Los hermanos Gasol se llevaron toda la atención del Madison Square Garden y de la NBA entera, en un segundo plano quedaron los King James, Durant, Westbrook, Curry y compañía. Todo giró durante un instante a su alrededor en ese planeta que es la NBA.

El partido fue un clásico, poca defensa y ataques desmelenados en los que los dos protagonistas no se desenvuelven especialmente bien, era el momento de los mates de James y Westbrook, de los tiros y las asistencias de Curry y del showtime de estos eventos. Aun así, Pau tuvo tiempo de sumar un nuevo doble-doble y Marc de cuajar una buena actuación.

El héroe del partido Russell Westbrook, batió el record de anotación en una mitad y se quedó a un punto del record de anotación en un partido que aún tiene Wilt Chamberlain. Y pese a que el resultado es lo de menos en estos partidos, ganó el oeste y fue otro hecho histórico más porque era la primera vez que lo hacían jugando en el Madison.

El año que viene más y por lo menos que mantenga el nivel, este año ha valido la pena trasnochar.

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