Música de fondo

Que la vida es música no es algo nuevo, es algo que todos hemos sentido dándonos cuenta o no. Nos rodea, nos envuelve, llena cada recoveco a nuestro alrededor y lo deja marcado para siempre de forma indeleble.
Mi vida es música, me resulta difícil pensar en algún momento en el que no haya una canción sonando en mi mente, difícil que no haya un recuerdo pintado con acordes y pentagramas.

Los tiempos muertos del basket si estoy en la grada o en el sofá de casa suenan a Gary Glitter y su Rock & Roll part 2, si estoy jugando suenan a Survivor con el Eye of the tiger. Las comidas de los domingos suenan a música de Serrat y las tardes a dIRE sTRAITS. Mi cuñado suena al Clocks de Coldplay, una salida en bici al Chase the Sun de Planet Funk y lanzar el primer paso de una caminata lleva el acorde de Highway to hell.

Así podría ponerle música a casi cada minuto del día, de mi vida. El dolor lo llenan las notas de Muerte ven y la voz de Autora Beltrán. La energía la ponen los Guns’n’Roses con Wellcome to the jungle o los Rolling con su Simpathy for the devil. Para desperezarse y quitarse las legañas nada mejor que un poco de Metallica y para desconectar un poco de Knopfler con su Princesa prometida.

Mi mundo no sería el mismo sin las canciones que se han ido pegando a él, la lista es interminable y cada una de ellas me ha dejado una pequeña marca, de mis primeros recuerdos con algún cassette de mis padres de Miguel Ríos, los vinilos de Abbey Road y Let it be de los Beatles y los que luego fui añadiendo poco a poco a mi colección de sonidos, el Dire Straits de… Dire Straits al que se unirían después todos los que fueron sacando, el Hotel California, Wish you were here y Dark side of the moon de Pink Floyd, varios de Iron Maiden y de Barón Rojo, el Blues Alive de Gary Moore, otro buen puñado de Springsteen y una rareza de Barclay James Harvest que creo que no tiene nadie más porque no los conoce ni el tato
Pero hay más, muchos más. Rosendo, Ismael Serrano, Deep Purple, Dio, Eric Clapton, Rainbow…. 713avo amor. Conocidos o poco conocidos por el público, todos han dejado algo en mí, me ayudaron a encontrar mi estilo tocando, me dieron aliento en los malos momentos y fuerzas cuando las necesité.
La música siempre está sonando en mí porque el día que no suene… moriré. Será el mismo día que deje de botar un balón o que deje de disfrutar de ver a otros hacerlo.
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