Rebirth

Hay cosas que no las cambia nada, permanecen inalterables, inamovibles en mi interior (imagino que cada uno tendrá las suyas). Van cayendo los años y sin embargo las ganas de basket no se acaban de ir, es más, cada día que pasa sin jugar aumentan un poco más.

El domingo nos juntamos de nuevo bastantes de los componentes del equipo de veteranos en el que he estado jugando estos últimos años, pese al cambio de hora a nadie le molestó madrugar para jugar un 4×4 que empezó sin mucha intensidad y acabó sacando lo poco que podemos sacar después de casi una temporada de (casi) total inactividad. Unos fuimos de más a menos y otros al revés pero el caso es que todos nos fuimos satisfechos con el reencuentro, el tercero en esta temporada sin competir, y con un esbozo de planificación para el próximo curso. Vuelven los Pancers, los de siempre y algún que otro que se sube a un barco que retoma su rumbo original para volver a llenar los domingos de basket y el resto de la semana de la ilusión y emoción de volver a las pistas.

Siempre es bonito ver como otras personas comparten contigo esa ilusión por mover de nuevo el grupo que nos volvió a juntar a muchos y que nos ha permitido conocer a otros grandes jugadores y personas. Es impresionante la sensación que renace, las mariposas en el estómago de los enamorados vuelven a revolotear y a partir de ahora las conversaciones para la puesta en marcha del nuevo proyecto irán aumentando.

Septiembre está mucho más cerca de lo que parece y en nada vuelven los entrenamientos y la adrenalina de la competición a darnos un poco más de vida.

No nos habíamos ido, estábamos cogiendo aire para volver con más fuerza.

GO PANCERS!!

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