La vecinita

Lo bonito de vivie en comunidad es que a tu alrededor hay un grupo de personas de lo más variopinto con, algunos de los cuales, no tienes absolutamente nada que ver. En mi caso soy una persona bastante afortunada, vivo en una comunidad pequeña y tan sólo hay que lamentar a una pareja de impresentables pero vaya como hay que lamentarse.

Él es el típico monigote ciclado (mono atizador que diría un buen amigo mío), demasiado músculo que alimentar y claro, no hay sangre para todo eso y para el cerebro. No parece un mal tío, para rematar la definición le añadiría cierto tono a lo Rain Man cuando habla.

Ella es… bajita, morena y ciertamente con una cara bastante guapa que agria bastante con un gesto que parece el de la señorita Rotenmaier. Su voz ronca y grave parece sacada de un cuerpo unas cuantas tallas más grandes y extraña las primeras veces, sobre todo cuando la combina con una más dulce para saludar al resto de mortales.

No son una pareja silenciosa, por no decir que son el escándalo absoluto. Se hablan de parte a parte de la casa sea la hora que sea y es todo un clásico el sonido de los tacones a pasitos cortos a cualquier hora del día. Lo de hacer ruido es casi una obligación y cuando no encuentran nada con qué hacerlo, pues lo mejor es ponerse a discutir de piso a piso (su casa es un dúplex).

La gota que colmó el vaso fue la otra noche, una de tantas en las que pasada la medianoche se comenzaron a oír sus armoniosas voces….

  • (Ella) Pero qué me estás contando de que te duele la barriga!!! No tienes nada!!!
  • (Él) Joder cari, que me duele mucho, que no puedo parar de ir al baño.
  • Qué no puedes parar? Qué no puedes parar? Pues te jodes pero no haces ruido, que yo mañana madrugo, que a las siete y media me tengo que levantar (esto me dolió porque yo a esas horas ya llevo un buen rato en pie)
  • Pero cari, que estoy cagando y vomitando desde esta tarde (así de fino que es mi niño).
  • Cagando!?!?!? Cagando?!?!?!? Y de eso te quejas? Eso es un dolor de barriga de mierda!!!! De mierda como tú, que eres un mierda y me tienes hasta las narices (ahí estuvo contenida, minipunto para ella).
  • No te pases cari, que estoy muy jodido.
  • Eso es un dolor de barriga de mierda, te daba yo el que tengo una vez al mes.

Y así estuvieron durante un rato, en el que se intercalaban algunos ruidos más escatológicos. Finalmente pararon o al menos bajaron el volumen lo suficiente para que me pudiera dormir y olvidarme que mis vecinos de arriba, de los que me separan menos de tres metros  son un par de cafres que dan miedo.

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2 comentarios sobre “La vecinita”

  1. Qué conversación más bochornosa, esa mujer es una impresentable. Lo siento por el musculitos, bastante desgracia tiene de arrastrar semejante rémora. Para tu consuelo, siempre hay algún/a elemento/a discordante que rompe la buena armonía, si yo te contará 😉 * No he encontrado las versiones musicales, pero sí estas dos estupendas entradas. Eres auténtico, Alex. Bss.

    1. Hola Mere.

      Ya sé que no soy el único sufridor, la vida en comunidad tiene estas cosas pero es que hay días que tocan el cielo.

      Gracias y besos.

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