Euro Heart Attack 2015

Empiezo a escribir esto con las manos aún temblando de la emoción, de los nervios y del subidón de adrenalina que ha ido inyectando canasta a canasta la selección. Lo acabo días después de la final, con la cabeza fría y el corazón a un ritmo algo más pausado y con una sonrisa que no se me acaba de borrar cada vez que recuerdo alguna acción de este Eurobasket que casi nos quita la vida.

Este verano, como cada año impar, tocaba cita con el torneo continental. Este año la cosa pintaba bastante mal, demasiadas ausencias importantes, demasiadas dudas en la preparación y muy poca confianza por parte de la afición en el proyecto que encaraba la difícil misión de conseguir una plaza para los Juegos de Río 2016.

He leído una crónica de JuanMa López Iturriaga en el que el titular era “que levante la mano”, yo podía levantar la mano en casi ninguna de las preguntas que formulaba, él confesaba que también se encontraba en esa situación. Esta selección está cerrando un ciclo, el mejor de la historia, pero parecía que tras la debacle del año pasado en el Mundial lo iba a hacer de una forma triste y, porque no decirlo, inmerecida. Nadie quería ver a Pau despedirse sin poder al menos tener la opción de disputar unos Juegos en los que volver a competir contra los mejores, nadie quería que el ciclo que empezó en Saitama hace nueve años, se acabara con otra decepción.

La fase de grupos nos encuadraba con Serbia y Alemania, dos equipos difíciles y con una Italia llena de talento pero impredecible. Debutamos contra Serbia y los peores temores se hicieron realidad, un juego sin brillantez en ataque y sin fuerza ni intensidad en la defensa. El baño táctico que recibimos por parte de Djordjevic también era para hacérselo mirar.

Contra Turquia tuvimos sesión de baño y masaje y la oportunidad de coger algo de confianza pero al día siguiente Italia nos devolvió al suelo de un puñetazo, partido nefasto de todo el equipo y las dudas ya estaban dejando paso a la certeza que en 2016 iba a haber vacaciones de verano después de muchísimos años de pasear talento y clase por todo el mundo.

Dudas, dudas, dudas. A esas alturas del campeonato todos (y creo que sólo había dos personas que no lo dudaron) habíamos enterrado a un Víctor Claver que llegaba ya muy cuestionado a la convocatoria. Sólo él y Scariolo tenían que tener la sensación que algo podía cambiar, conociendo a Víctor como lo conozco yo ya había agotado mi crédito con él y no entendía que hacía en el fondo del banquillo, agitando una toalla para dar ánimos y llevando botellas de agua en los tiempos muertos. Pau Ribas, recien llegado ya le había adelantado por la derecha y se había afianzado en la rotación. Pero Víctor tiene algo que había escondido tras su falta de carisma, una cabezonería por demostrar que ese era su sitio que en cuanto tuvo oportunidad demostró y nos hizo quedarnos ojipláticos a más de uno.

Seguimos contra Islandia en lo que ya empezó a llamarse una final continua. Si perdíamos contra Islandia nos íbamos para casa, si ganábamos había que ganar también a Alemania y si no… para casa y sin plaza para el preolímpico. Aquí emergió la figura de Claver para afianzar una defensa muy floja y timorata y junto a Rodolfo (que yo tenga que decir esto!!) dieron la confianza a los compañeros para funcionar en ataque. Rudy cerraba líneas de pase y Claver la sangría en el rebote, eso y la presión de LLull ayudaba a que España jugara a lo que mejor se puede jugar cuando no te entran los tiros exteriores… A correr!

Islandia se nos atragantó veinte minutos pero después fue historia. Quedaba Alemania, jugábamos en su casa y ahí emergió definitivamente la figura del mejor jugador de baloncesto que ha tenido este país y uno de los mejores de Europa. Pau decidió que no quería vacaciones ni este ni el año que viene y nos llevó a la primera de las victorias in extremis que hemos tenido. Gracias a que no entraron los tiros libres de Alemania el final de partido fue una explosión de alegría en la selección.

Comenzaba para el resto la hora de los enfrentamientos directos, tiempo de K.O., nosotros ya llevábamos dos jornadas así. Polonia fue el partido en el que Gasol presentó sus credenciales a MVP, tras años de ir perdiendo los movimientos y tiro que tenía antes de irse a la NBA, en este partido jugó como un alero más y consiguió anotar más triples de los que había anotado el equipo en la fase de grupos. Un 6/7 que casi iguala a los de Danilovic o Mirotic en la NBA con un 7/7 en sendos partidos. Con Polonia fuera de combate tocaba medirse a Grecia.

Los griegos llegaban con un equipo invicto hasta ese día, un grupo que yo daba como favorito para llegar a la final. Con Spanoulis ahí todo era posible, además de la bestia parda de Antekoumpo. España había demostrado hasta ese partido que los aleros fuertes o los postes rápidos nos hacían lo que querían, Serbia e Italia lo podían testificar pero en este partido apareció y se hizo importante la figura de Claver. Defendió a Antekoumpo, lo mantuvo a raya en todo el rato que estuvo en pista y consiguió aportar seguridad en un apartado en el que estábamos muy faltos, la confianza. El partido fue duro, trabado por momentos y pese a que nos conseguimos poner por delante y tener cierta distancia a falta de poco tiempo, volvimos a cometer los mismos errores que contra Alemania y casi nos cuestan el partido. Segunda dosis de Valium para los espectadores después del partido.

Después de dejar a Grecia en la cuneta, tocaba jugar de nuevo contra el anfitrión. No, no era Alemania, el Eurobasket se jugaba en dos sedes y la segunda era Francia. En Lille nos esperaba una Francia arropada por su público y que aún estaba orgullosa del repaso que nos dió el año anterior en “nuestro” Mundial. Batum, Parker, Gobert… si alguno pensaba en ganar la mayoría le habría llamado iluso. Pero quien llama iluso a un tío de 213 cm, campeón del mundo, bicampeón europeo, con dos platas olímpicas y dos anillos de la NBA? Pau Gasol dijo que ya que habíamos llegado hasta aquí, pues por qué no a la final? Anotó el 50% de los puntos del equipo pero además agotó las ilusiones de los pivots franceses que se veían desbordados por un “abuelo” de 35 años que les pasaba por encima una y otra vez. Para mi imaginario queda el mate tras finta de tiro en el arco de tres puntos, me faltó que se colgara y buscara con la mirada a Gobert como en su día hizo con Kevin Garnett. El partido se podría resumir en la excelencia de Pau pero sería injusto no citar la fe del equipo que pese a ir por debajo gran parte del partido, con un ambiente muy hóstil y un arbitraje (no por esperado y sabido) casero. Tercer valium, este doble porque lo de la prórroga era lo que le faltaba a mi pobre corazón.

Y sí, estábamos en la final, con la plaza en los Juegos asegurada y con un jugador tan enchufado que estaba jugando su mejor torneo con la selección cuando a su edad muchos ya han abandonado. Y ya que estamos aquí, por qué no jugamos un último partido y nos vamos como campeones? Y eso hicieron, contra una Lituania que siempre nos vio de lejos en el marcador y por fin hubo un partido en el que tomar cerveza y no calmantes, un partido en el que las papas y los cacahuetes no se atragantaban igual que las defensas rivales. Monsieurs et madames, SOMOS CAMPEONES!!!!!!!!!!!

Qué momento cuando se acabó el partido, qué explosión de nervios contenidos y qué puñetazo en la mesa de un equipo cuestionado por casi todos (no mintáis que está muy feo mentir) y que se reivindicó como hacen los grandes, a base de sacrificio, trabajo y sufrimiento. En eso sí que hemos ayudado todos, todos sufrimos con cada balón perdido, con cada tiro errado, con cada rebote concedido y espero que todo ese sufrimiento ayudara a que nuestra selección subiera a lo alto del podium un año más. Cuando tengamos nietos a quienes contar historias les podremos decir “Yo vi a Michael Jordan volar y a Pau Gasol hacer realidad lo imposible”.

No me quiero olvidar de uno de mis personajes más odiados de esta selección y que esta vez se ha redimido de muchos de sus pecados, gran trabajo del cuerpo técnico y de Scariolo, esta vez la gomina no le ha impedido pensar.

Grande Pau, enorme Felipe, tremendo Llull, Mirotic, Sergio, sorpresón de Víctor, para enmarcar el esfuerzo y la decisión de Rodolfo, bien en lo que pudo SanEme, Ribas, Hernangómez, Vives, todos hicieron olvidar a los que no pudieron estar y nos llevaron (una vez más) a lo más alto de nuestros sueños.

P.S.: Os recomiendo visitar el blog del maestro José Manuel “Piti” Hurtado, en él podéis ver un análisis mucho más profesional de todo lo acontecido en el Eurobasket 2015 e información pormenorizada de todos los grandes eventos del baloncesto. El enlace aquí

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