Mala madre

Hay expresiones que chirrían sólo al pronuciarlas, mala madre es posiblemente una de ellas. Las madres no son malas (los padres tampoco, oigan) pueden cometer errores pero jamás serán malas por ello, al menos no para sus hijos. Otra cosa será lo que podamos percibir desde fuera el resto de los mortales y por supuesto también hay excepciones como en todo pero en este caso yo prefiero llamarlas malas personas.

Mis hijas van al cole al que fue su hermano, que coincidentemente es al que yo fui en B.U.P. y C.O.U y en el que comencé a jugar a balonmano y posteriormente a baloncesto. Es un cole concertado, sin lujos, sin estridencias y con un ambiente bastante agradable. Lo habitual es que el buen rollo presida los encuentros a la puerta del colegio y que, en general, no haya discusiones ni bloques demasiado acentuados. Al menos eso era así, aunque visto lo visto este año me estoy empezando a cuestionar que lo sea ahora mismo.

Hechos: Hay dos clases de cuatro años a las que asisten unos cuarenta niños, entre esos cuarenta niños hay de todo, tranquilos, nerviosos, tímidos, parlanchines, buenos, gamberros, con mejores y peores ideas pero los cuarenta son iguales en una cosa, son niños. Esos cuarenta niños tienen cuarenta padres y cuarenta madres y hay una de ellas que se ha erigido en la lideresa de un rebaño que no lo es pero lo parece.

Entre esos cuarenta niños hay uno que no es español y que además llegó a España el curso pasado, ese niño es “el raro” del curso. No habla bien el español (yo lo he oído y ya me gustaría a mí hablar el ruso con el mismo nivel) y pese a ello no tiene ningún problema de adaptación.

Como es habitual existe un grupo de whatsapp para que los padres puedan comunicarse, qué difícil que tuvo que ser nuestra infancia para nosotros y para nuestros padres. La lideresa se encarga de organizar (manifassar que decimos aquí) cumpleaños y fiestas de guardar y marca en rojo las “ofensas” y los “ofensores” que declinan alguna de sus invitaciones a fiestas propias o ajenas.

La mamá de “el raro” tuvo el valor de hacerlo por motivos varios que no vienen al caso y desde entonces su hijo se ha ido viendo apartado de los juegos en el patio y de las fiestas de sus compañeros, gracias a la intervención de la lideresa y al borreguismo del resto de padres.

Opinión: Hace falta ser mala persona para inculcar a tu hijo o hija el rencor y el odio a los demás, hace falta ser aún peor para hacerlo sin tener un mínimo de empatía y poner a tu pequeño en el lugar de ese al que vas a amargar pero es que hace falta tal cantidad de maldad para condenar a un niño de CUATRO AÑOS a no poder jugar en el patio con la mayoría de sus compañeros de clase. Lo más triste de todo es que esa mamá está encantada con ella y seguro que le parece lo más normal el actuar de ese modo tan rastrero.

Afortunadamente aún hay motivos para confiar en el ser humano y este hecho está quedando olvidado y el niño juega con normalidad con el resto de niños del colegio y cada vez con más compañeros de curso, algo que es muy necesario porque si todos siguen en el ritmo de estudios hasta el final, les quedan catorce largos años de convivencia.madre-estupida-fono-05

Esta madre es tonta, no mala 😉

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