Normal

Empiezo con mi serie de post “Me meto en un charco yo solo” y la empiezo con la reseña de una novela que me llamó la atención por su escritor, un tipo al que escucho a diario por la radio, Roberto López Herrero. El calvo del sumario de Más de uno, @elexpecial, el Veri según su mujer… un señor al que no tengo el placer de conocer personalmente pero que transmite una cercanía y una inteligencia que merecía la pena explorar en otro medio que no fuera el radiofónico (unas cañitas y unas tapas por ejemplo).

Con esas premisas me acerqué a su novela, Normal. El inicio es simple, cómo atrapar a un asesino al que todo el mundo cataloga como normal? Para atraparlo van apareciendo diversos policías, cada uno con su problemática personal a cuestas y con esos mimbres y las relaciones que surgen entre ellos se desarrolla la historia.

El protagonista bien podría ser el alter ego de Roberto, camisetas de súper héroes, fan de Queen, freak de los cómics… Félix es esa persona que sin destacar demasiado se hace querer y demuestra una especial habilidad para resolver enigmas ocultos.

La parte femenina, y no menos protagonista, sería para Lara Martell, una joven psicóloga que ayudará en la investigación.

El grupo de policías va desde el compañero de Félix, Manu, a un problemático Pablo con cierta facilidad para meterse en líos, un jefe gruñón muy del estilo de las series americanas, un grupo de frikis informáticos y una trepa dispuesta a vender a su madre por algo de éxito.

Enfrente alguien normal, alguien con el súper poder de pasar inadvertido haga lo que haga y frente a quien lo haga.

La novela engancha desde el primer momento, no se para en presentar a los personajes si no que los va desarrollando conforme se incorporan a la historia, una historia en la que es imposible no sumergirse cuando cada escena se plantea desde más de un punto de vista. La narración es muy directa y pese a eso se nota el trabajo de documentación para presentar el trabajo policial de forma impecable.

En fin, una novela más que recomendable ahora que vienen días de regalos y que deja con ganas de más.

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Amazon Vs Papá Noel

Los que me siguen por Twitter ya leerían esta anécdota en su versión reducida pero la verdad es que da muchísimo juego.

Una niña de 4 años, una tienda llena de peluches, carteles navideños por doquier y pedidos de Amazon que han ido llegando a casa en los días previos. Con estos mimbres tenemos una historia que da para reflexionar sobre la sociedad en la que nos estamos convirtiendo.

Érase una vez una pequeña que veía el mundo a través de los ojos de eso mismo, de una pequeña. Llena de ingenuidad y a su vez de una curiosidad que nunca estaba del todo satisfecha. A su lado dos hermanos igualmente curiosos y unos padres que se esforzaban en que la ingenuidad se mantuviera un poco más y que siguiera sintiendo esos nervios previos a la Navidad que con los años se van tornando en otra cosa.

Cuando papá o mamá tenían su edad ni siquiera pensaban en Papá Noel, los Reyes eran los únicos que daban una alegría cuando llegaba la Navidad. Todo fue cambiando y apareció la figura del señor de rojo y con esa aparición fueron cambiando los hábitos de los más pequeños. Hoy en día, el señor gordo y rojo está siendo sustituido por bytes de datos y tarjetas de crédito.

Una visita a un supermercado o a un centro comercial a partir de noviembre es sinónimo de estanterías llenas de juguetes, de catálogos, de nervios por localizar el mejor juguete para pedirlo en una carta que viajará hasta el Polo Norte para que Papá Noel lo deje junto al árbol. Pero a mi hija pequeña eso le parece un proceso demasiado largo y lento para como va la vida actualmente.

  • Quiero la marioneta! Quiero la marioneta!!, gritaba la pequeña mientras subía al coche.
  • Pues se la pides a Papá Noel en la carta y seguro que te la trae.
  • Ah, tengo una idea mejor. Por qué no la pedimos en Amazon y así no hay que esperar tanto?

Y así fue como Amazon se cargó la ingenuidad, la Navidad y todo en un abrir y cerrar de ojos.

La verdad es que la ocurrencia dio para reírse un buen rato al resto pero a la pequeña le sigue picando la curiosidad de por qué narices no ha pedido nadie su marioneta a Amazon para poder jugar ya con ella.