Valores

Hace unos días un vídeo de una pelea en un partido de fútbol infantil en Mallorca se asomaba a toda hora a nuestras pantallas. Telediarios, prensa escrita y, sobre todo, diarios online y redes sociales se hacían eco de la noticia y valoraban lo que había sucedido. Se buscaron culpables desde todos los ámbitos y finalmente lo pagaron los de siempre, los que menos influyeron en que esa situación se viviera… expulsaron al equipo y a los jugadores de la competición.

Y yo, que he estado metido hasta las cejas en educación deportiva, baloncesto base e incluso temas arbitrales, pues me puse a pensar. Qué haría yo para solventar esa situación? Sirve de algo expulsar a ese equipo y a los jugadores? No hay más responsables ni mejores alternativas? Muchas preguntas en el aire y muchas opiniones, a cual de todas más violenta o extrema.

Evidentemente no es cuestión de quitar culpa al equipo expulsado, no era la primera vez que protagonizaban incidentes en diversos campos, así que no valía lo de cargarle el muerto a la federación correspondiente y decir que pobrecitos. Pero sí se le daba una vuelta más, los jugadores (todos ellos de muy corta edad) son víctimas de una formación más que deficiente tanto en el club como en sus casas. Muy extraño sería que si a esos niños se les hubiesen explicado las mínimas normas cívicas de una competición, las cosas discurriesen por los cauces que lo habían hecho.

Tampoco se puede culpar al club, porque bastante tienen con gestionar un presupuesto más que ajustado y un grupo de gente casi voluntaria como para ir dando lecciones de comportamiento a unos padres que deberían dedicarse a aplaudir y animar a sus hijos y enseñar algo útil a sus hijos en vez de volcar sus frustraciones en la grada.

Pues de momento esas son las dos víctimas que ha elegido la federación para dar ejemplo. Club sancionado y niños expulsados de la competición.

Voy a ponerme en modo “abuelo cebolleta” y recordar algo que implantamos en la competición escolar (que es de la edad de los niños implicados en este tema), de esto hace unos veinticinco años y a mí siempre me pareció que era algo fácilmente extensible a otros deportes y ámbitos pero que fue quedando en el olvido cuando los responsables de la idea nos fuimos apartando de la dirección del basket base.

La idea era muy sencilla, fomentar la deportividad y la rivalidad sana entre equipos, castigar comportamientos violentos tanto física como verbalmente y evitar que las gradas fueran un hervidero de bilis a vomitar sobre los rivales y sobre los árbitros. Esas simples reglas, evidentes para quien tenga un mínimo de sentido común, costaron más de un disgusto a árbitros y entrenadores inicialmente, pero en un par de temporadas estaban fijadas en todos los integrantes de la competición. El número de técnicas a jugadores y entrenadores se redujo a una cifra residual, se dejaron de escuchar improperios desde las gradas y el ambiente que se respiraba era de deportividad máxima.

Fuimos la envidia de los futboleros, un ejemplo a señalar por parte del responsable de la competición… pero ahí quedó todo. Un tiempo después de apearnos del tren las cosas volvieron a ser como eran antes y poco a poco se instauró el ambiente crispado. Cierto es que el baloncesto no es fútbol y el ambiente en las gradas es muy distinto pero cierto es también que todo se ha “futbolizado” en demasía en los últimos tiempos.

En mi memoria siempre habrá recuerdos para partidos en los que hemos salido escoltados por la Guardia Civil (el 1% o menos) pero sobre todo por abrazos con rivales, con sonrisas, con felicitaciones cuando has sido mejor y con gestos de complicidad con quien te acababa de ganar. Esto es deporte base, no hay Lebrones ni Currys, sólo niños que tienen que aprender que ganar o perder es parte de competir y que lo importante no es eso si no esforzarse al máximo.

Imborrable el momento en un partido de fútbol en el que participaba mi hijo y en una disputa de un balón chocó con otro niño (de SEIS AÑOS!!!) y lo derribó. Mi hijo se giró inmediatamente y fue a ver como estaba el otro niño entre gritos de otros padres escandalizados por haber dejado escapar la pelota. Ese día decidí que ya no habría más partidos de fútbol.

Se os ocurre alguna solución? Algo mejor que retirar a un grupo de niños del deporte que les gusta? Yo empezaría por casa, y vosotros?

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Dicen que se ha muerto Garibaldi

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Hace ya muchísimos años un esqueleto se asomó a la ventana del laboratorio de ciencias del colegio Ramiro de Maeztu de Madrid y vio a un grupo de estudiantes botando un balón naranja y tirándolo por un aro. Era Garibaldi, un personaje que asistió desde esa ventana a la creación de uno de los clubs históricos del basket español y europeo. Garibaldi vio como esos estudiantes pasaron a ser el Estudiantes y su presencia siempre ha estado ligada al equipo. Desde la “cla” original hasta la Demencia actual, el esqueleto ha sido la imagen de la grada de Estudiantes. Una presencia que nunca fue física porque el pobre Garibaldi tenía prohibido salir del laboratorio.

Ese club amateur, que fue uno de los fundadores de la competición local, que estuvo presente desde la primera temporada en ACB, siempre tuvo claro que era un equipo de patio de colegio, algo de lo que todos sus seguidores siempre hemos estado orgullosos. Desde ese patio se han ganado Copas del Rey, se ha jugado una Final Four de Euroliga (la primera edición), se ha jugado la final de la ACB y algunas finales y semifinales europeas. Pasamos de ser un equipo simpático que ganaba a veces a los grandes a ser tratados como uno de ellos. Ganar dejó de ser de horteras para convertirse en una costumbre.

Fuimos el primer equipo de Madrid, formamos a tantos jóvenes y tan buenos que sobraba para abastecer a varios equipos y seguir manteniéndonos en la élite. Vicente Ramos, Fernando Martín, Alberto Herreros, Antúnez, Orenga, los hermanos Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez… Todos miembros de la selección española, algunos de ellos con medallas olímpicas y de mundiales y todos ellos salidos de una de las mejores canteras de España (con permiso del Joventut). Muchos emigraron al vecino rico, otros probaron suerte en la NBA pero fueran donde fueran siempre serían una parte de nuestros recuerdos.

Un par de americanos interesantes e implicados en el equipo y el resto lo ponía la cantera del Ramiro, esa era la receta de unos éxitos que no parecían conocer límites. Pero el sueño se rompió, los americanos dejaron de implicarse y la política de fichajes dejó paso a un mamoneo en el que lo único que interesaba era llenarse los bolsillos a base de comisiones. La cantera iba perdiendo protagonismo en el equipo con la llegada de comunitarios que, sin aportar nada especial, robaban minutos y proyección a los jóvenes. Éstos se cansaban de perder el tiempo y los partidos para irse a buscarse la vida a otros equipos.

Siempre se ha cantado en la grada lo de “¡Dicen que se ha muerto Garibaldi! ¡Uh! ¡Garibaldi! ¡Uh! ¡Garibaldi! ¡Uh, uh, uh!” pero creo que al final lo han matado. El pobre aún ha acudido este año a intentar un imposible, a ayudar a que no volviéramos a bajar como en 2012. Nos han sobrado 2 minutos. A falta de ese tiempo manteníamos la categoría, en esos 120 segundos un frenesí de mal juego y de miedo ha pasado por encima de una plantilla que tiene talento para seguir en ACB pero que no ha tenido corazón.

Y los aficionados… Pues los más viejos seguiremos sacando brillo a nuestros recuerdos de los gloriosos noventa, a recitar de memoria el cinco inicial que ganó la segunda Copa del Rey y también la tercera. A recordar tardes donde hombres de amarillo y negro desafiaban a quien se pusiera por delante. El triple de Carlitos Jiménez en el Nou Congost, Estambul, los mates de Ricky, la inteligencia de Pinone, la magia de Nacho Azofra, la metralleta de Herreros, la chispa de Sergio, la clase de Nacho Martín…

Andes donde andes, siempre seré de Estudiantes.

Oh my god! This is NBA

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Fin de la temporada regular en la NBA, tiempo de análisis y de premios. La mejor liga del mundo, al menos eso dicen ellos, se prepara para su recta final en unos playoffs tan emocionantes como siempre y en el camino nos ha dejado una estela de jugadas imposibles y de records difícilmente igualables. Y pese a que cada vez la sigo con menos intensidad, siempre me asomo con el mismo interés.

San Antonio Spurs mejora año tras año, son el mejor Rioja de todo Texas y de todo el universo baloncestístico. El equipo que mejor juega como tal en toda la liga no sólo resiste el paso del tiempo si no que consigue elevarse por encima de defensas agotadoras y ser ellos los que manejen el tempo de cada encuentro. Tim Duncan sigue acumulando minutos y triunfos a un ritmo monstruoso y son uno de los favoritos a un triunfo que en el Oeste está más caro cada temporada.

Golden State Warriors ha recogido el testigo de los Lakers del showtime y lo ha combinado con una efectividad propia de los Bulls de His Airness, Michael Jordan. Equipo ante todo pero con un grupo de individualidades que podrían optar a MVP o al menos a formar en mejor quinteto de la liga, no lo harán por motivos comerciales pero no por falta de merecimientos. Stephen Curry es la luz que deslumbra al mundo pero junto a él, y haciendo posible su brillo, están Klay Thompson, Draymond Green y un entrenador que saca el 110% de cada uno de sus jugadores, Steve Kerr. Con el record de partidos ganados en temporada regular, nadie duda que son el equipo a batir.

Eso por el Oeste, por el Este tendremos a Cleveland con LeBron James intentando ganar el anillo para su ciudad y con posibilidades si gestionan bien los minutos y las lesiones les respetan. El resto, quedan como contenders pero sin aspiraciones reales a ganar. Cleveland tiene mucho que demostrar y muchas ganas después de la final fallida el curso pasado. Todo eso con permiso de los contenders citados.

Como sorpresa negativa los Bulls quedando fuera de playoffs, el rendimiento irregular de Memphis, el enésimo record negativo de los Lakers, unos Knicks que no dan señales de vida…

Todos listos para trasnochar porque dormir es de cobardes en tiempo de playoffs, botas negras puestas y a prepararse para uno de los mejores espectáculos del mundo…. NBA en estado puro.

Fallos

Vaya por delante que este post ha estado en modo borrador durante mucho tiempo en mi libreta pero que lo que en él expreso lo pensé y dije desde el primer momento. También hay que ser sincero y reconocer que hay algo de análisis posterior.

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El baloncesto es una ciencia compleja, variable, inexacta. Intervienen tantos factores externos que resulta casi imposible descifrar sin fijar ciertas variables a un valor constante. En un enfrentamiento de alto nivel las variables se multiplican.

Es fácil hablar a toro pasado, tomar decisiones desde el sofá, dar teorías que no se podrán comprobar pero en mi caso siempre he sido de la misma opinión y mi teoría (y de muchos otros que saben de esto mucho más que yo) se aplica con efectividad en muchos encuentros.

Pongámonos en situación. Barcelona contra Valencia Basket o lo que es lo mismo, duelo entre los dos primeros clasificados de la liga Endesa. La superplantilla de Xavi Pascual contra el bloque de Pedro Martínez, dos conceptos de baloncesto muy distintos pero igualmente efectivos.

El partido transcurre con normalidad y con un marcador muy ajustado hasta que, a falta de pocos segundos y con ventaja de tres puntos para Valencia Basket (VCB), recibe el balón el base del Barcelona (FCB), Tomas Satoransky. Bote tras bote y gracias a un dribling portentoso, se planta al lado de la línea de triple y anota a falta de cuatro décimas de segundo. Emoción absoluta y el partido a la prórroga. Primer fallo.

El partido se reanuda en la prórroga y continúa con la tónica de igualdad que había presidido los cuarenta minutos anteriores. De pronto una pequeña ventaja para VCB parece que va a ser definitiva hasta que Justin Doellman neutraliza con un triple sobre el que además se señala falta que permite lanzar un tiro libre adicional. Los árbitros revisan la jugada y dan la canasta de dos, con lo que el tiro libre (si se anotara) dejaría al FCB con un punto de desventaja y menos de cuatro segundos por disputarse. Segundo fallo.

Finalmente el partido cae del lado taronja y el Barcelona firma el acta bajo protesta por el rearbitraje de esa jugada.

Hasta aquí los hechos, ahora viene mi opinión.

Fallo en la dirección de Valencia Basket al dejar que los tiradores se levanten con tan poco tiempo, permitiendo en el primer caso empatar el partido y en el segundo (si se hubiera concedido el triple) un nuevo empate. Tácticamente en el primer caso la falta a Satoransky cuando está botando el balón y quedan menos de dos segundos me parece de primero de entrenador y en el caso del triple de Doellman, lo correcto habría sido no estar ni cerca para que el árbitro no tenga opción a pitar una falta que podía haber forzado una nueva prórroga. Si cuando Satoransky se está acercando a la línea de 6,75 se le realiza una falta eso hace que el Barça tenga dos tiros libres y se quede sin opción de empatar (a no ser que tire a fallar, coja el rebote y entren un montón de variables que dejaremos como constantes). En la jugada de Doellman, o bien se le realiza una falta táctica antes de que se levante a tirar o bien se le deja tirar a sabiendas que, en caso de que anote, su equipo seguirá por debajo en el marcador, con pocos segundos en el marcador y sin la posesión del balón.

Y claro, ves esto desde casa, después de dos años de inactividad en el banquillo y es que he estado sin poder escribirlo porque me mordía las uñas y se me llevaban los demonios.

Os dejo el resumen del partido para que juzguéis por vosotros mismos.

Resumen del partido

Euro Heart Attack 2015

Empiezo a escribir esto con las manos aún temblando de la emoción, de los nervios y del subidón de adrenalina que ha ido inyectando canasta a canasta la selección. Lo acabo días después de la final, con la cabeza fría y el corazón a un ritmo algo más pausado y con una sonrisa que no se me acaba de borrar cada vez que recuerdo alguna acción de este Eurobasket que casi nos quita la vida.

Este verano, como cada año impar, tocaba cita con el torneo continental. Este año la cosa pintaba bastante mal, demasiadas ausencias importantes, demasiadas dudas en la preparación y muy poca confianza por parte de la afición en el proyecto que encaraba la difícil misión de conseguir una plaza para los Juegos de Río 2016.

He leído una crónica de JuanMa López Iturriaga en el que el titular era “que levante la mano”, yo podía levantar la mano en casi ninguna de las preguntas que formulaba, él confesaba que también se encontraba en esa situación. Esta selección está cerrando un ciclo, el mejor de la historia, pero parecía que tras la debacle del año pasado en el Mundial lo iba a hacer de una forma triste y, porque no decirlo, inmerecida. Nadie quería ver a Pau despedirse sin poder al menos tener la opción de disputar unos Juegos en los que volver a competir contra los mejores, nadie quería que el ciclo que empezó en Saitama hace nueve años, se acabara con otra decepción.

La fase de grupos nos encuadraba con Serbia y Alemania, dos equipos difíciles y con una Italia llena de talento pero impredecible. Debutamos contra Serbia y los peores temores se hicieron realidad, un juego sin brillantez en ataque y sin fuerza ni intensidad en la defensa. El baño táctico que recibimos por parte de Djordjevic también era para hacérselo mirar.

Contra Turquia tuvimos sesión de baño y masaje y la oportunidad de coger algo de confianza pero al día siguiente Italia nos devolvió al suelo de un puñetazo, partido nefasto de todo el equipo y las dudas ya estaban dejando paso a la certeza que en 2016 iba a haber vacaciones de verano después de muchísimos años de pasear talento y clase por todo el mundo.

Dudas, dudas, dudas. A esas alturas del campeonato todos (y creo que sólo había dos personas que no lo dudaron) habíamos enterrado a un Víctor Claver que llegaba ya muy cuestionado a la convocatoria. Sólo él y Scariolo tenían que tener la sensación que algo podía cambiar, conociendo a Víctor como lo conozco yo ya había agotado mi crédito con él y no entendía que hacía en el fondo del banquillo, agitando una toalla para dar ánimos y llevando botellas de agua en los tiempos muertos. Pau Ribas, recien llegado ya le había adelantado por la derecha y se había afianzado en la rotación. Pero Víctor tiene algo que había escondido tras su falta de carisma, una cabezonería por demostrar que ese era su sitio que en cuanto tuvo oportunidad demostró y nos hizo quedarnos ojipláticos a más de uno.

Seguimos contra Islandia en lo que ya empezó a llamarse una final continua. Si perdíamos contra Islandia nos íbamos para casa, si ganábamos había que ganar también a Alemania y si no… para casa y sin plaza para el preolímpico. Aquí emergió la figura de Claver para afianzar una defensa muy floja y timorata y junto a Rodolfo (que yo tenga que decir esto!!) dieron la confianza a los compañeros para funcionar en ataque. Rudy cerraba líneas de pase y Claver la sangría en el rebote, eso y la presión de LLull ayudaba a que España jugara a lo que mejor se puede jugar cuando no te entran los tiros exteriores… A correr!

Islandia se nos atragantó veinte minutos pero después fue historia. Quedaba Alemania, jugábamos en su casa y ahí emergió definitivamente la figura del mejor jugador de baloncesto que ha tenido este país y uno de los mejores de Europa. Pau decidió que no quería vacaciones ni este ni el año que viene y nos llevó a la primera de las victorias in extremis que hemos tenido. Gracias a que no entraron los tiros libres de Alemania el final de partido fue una explosión de alegría en la selección.

Comenzaba para el resto la hora de los enfrentamientos directos, tiempo de K.O., nosotros ya llevábamos dos jornadas así. Polonia fue el partido en el que Gasol presentó sus credenciales a MVP, tras años de ir perdiendo los movimientos y tiro que tenía antes de irse a la NBA, en este partido jugó como un alero más y consiguió anotar más triples de los que había anotado el equipo en la fase de grupos. Un 6/7 que casi iguala a los de Danilovic o Mirotic en la NBA con un 7/7 en sendos partidos. Con Polonia fuera de combate tocaba medirse a Grecia.

Los griegos llegaban con un equipo invicto hasta ese día, un grupo que yo daba como favorito para llegar a la final. Con Spanoulis ahí todo era posible, además de la bestia parda de Antekoumpo. España había demostrado hasta ese partido que los aleros fuertes o los postes rápidos nos hacían lo que querían, Serbia e Italia lo podían testificar pero en este partido apareció y se hizo importante la figura de Claver. Defendió a Antekoumpo, lo mantuvo a raya en todo el rato que estuvo en pista y consiguió aportar seguridad en un apartado en el que estábamos muy faltos, la confianza. El partido fue duro, trabado por momentos y pese a que nos conseguimos poner por delante y tener cierta distancia a falta de poco tiempo, volvimos a cometer los mismos errores que contra Alemania y casi nos cuestan el partido. Segunda dosis de Valium para los espectadores después del partido.

Después de dejar a Grecia en la cuneta, tocaba jugar de nuevo contra el anfitrión. No, no era Alemania, el Eurobasket se jugaba en dos sedes y la segunda era Francia. En Lille nos esperaba una Francia arropada por su público y que aún estaba orgullosa del repaso que nos dió el año anterior en “nuestro” Mundial. Batum, Parker, Gobert… si alguno pensaba en ganar la mayoría le habría llamado iluso. Pero quien llama iluso a un tío de 213 cm, campeón del mundo, bicampeón europeo, con dos platas olímpicas y dos anillos de la NBA? Pau Gasol dijo que ya que habíamos llegado hasta aquí, pues por qué no a la final? Anotó el 50% de los puntos del equipo pero además agotó las ilusiones de los pivots franceses que se veían desbordados por un “abuelo” de 35 años que les pasaba por encima una y otra vez. Para mi imaginario queda el mate tras finta de tiro en el arco de tres puntos, me faltó que se colgara y buscara con la mirada a Gobert como en su día hizo con Kevin Garnett. El partido se podría resumir en la excelencia de Pau pero sería injusto no citar la fe del equipo que pese a ir por debajo gran parte del partido, con un ambiente muy hóstil y un arbitraje (no por esperado y sabido) casero. Tercer valium, este doble porque lo de la prórroga era lo que le faltaba a mi pobre corazón.

Y sí, estábamos en la final, con la plaza en los Juegos asegurada y con un jugador tan enchufado que estaba jugando su mejor torneo con la selección cuando a su edad muchos ya han abandonado. Y ya que estamos aquí, por qué no jugamos un último partido y nos vamos como campeones? Y eso hicieron, contra una Lituania que siempre nos vio de lejos en el marcador y por fin hubo un partido en el que tomar cerveza y no calmantes, un partido en el que las papas y los cacahuetes no se atragantaban igual que las defensas rivales. Monsieurs et madames, SOMOS CAMPEONES!!!!!!!!!!!

Qué momento cuando se acabó el partido, qué explosión de nervios contenidos y qué puñetazo en la mesa de un equipo cuestionado por casi todos (no mintáis que está muy feo mentir) y que se reivindicó como hacen los grandes, a base de sacrificio, trabajo y sufrimiento. En eso sí que hemos ayudado todos, todos sufrimos con cada balón perdido, con cada tiro errado, con cada rebote concedido y espero que todo ese sufrimiento ayudara a que nuestra selección subiera a lo alto del podium un año más. Cuando tengamos nietos a quienes contar historias les podremos decir “Yo vi a Michael Jordan volar y a Pau Gasol hacer realidad lo imposible”.

No me quiero olvidar de uno de mis personajes más odiados de esta selección y que esta vez se ha redimido de muchos de sus pecados, gran trabajo del cuerpo técnico y de Scariolo, esta vez la gomina no le ha impedido pensar.

Grande Pau, enorme Felipe, tremendo Llull, Mirotic, Sergio, sorpresón de Víctor, para enmarcar el esfuerzo y la decisión de Rodolfo, bien en lo que pudo SanEme, Ribas, Hernangómez, Vives, todos hicieron olvidar a los que no pudieron estar y nos llevaron (una vez más) a lo más alto de nuestros sueños.

P.S.: Os recomiendo visitar el blog del maestro José Manuel “Piti” Hurtado, en él podéis ver un análisis mucho más profesional de todo lo acontecido en el Eurobasket 2015 e información pormenorizada de todos los grandes eventos del baloncesto. El enlace aquí

New York, New York

NBA All-Star Game

Is a wonderful town, eso al menos cantaban en la película del mismo título y luego lo popularizó el gran Frank Sinatra. Y este fin de semana ha sido realmente maravillosa, llena de basket del bueno (últimamente no están acostumbrados a eso por ahí) y llena de momentos históricos.

El sábado Zack Lavine y Sthepen Curry ganaron los concursos que calientan el ambiente para el partido del domingo y anteriormente, el viernes, los novatos del resto del mundo ganaron a los representantes americanos dando muestras más que evidentes que el orden mundial del baloncesto no habla sólo inglés.

Curry bordó una final con 27 puntos y barrió a su compañero de los Warriors Klay Thompson y a Kyrie Irving y dejó claro que es un killer bestial envuelto en esa cara de niño que no ha roto un plato. La racha de siete tiros seguidos levantó a los espectadores de sus asientos y nos dejó al resto con la boca bien abierta, preparándonos para lo que se nos venía encima.

Lo que se nos venía era nada más y nada menos que un crío con un salto de 117 cm. Zack Lavine aprovechó el carnaval para aparecer disfrazado de Dios, digo de Michael Jordan en la peli de Space Jam. Un guiño a su ídolo y a la grada para que se cogieran a los asientos porque estaban a punto de ver despegar a Zack. Todos los mates fueron brutales y dejaron bien claro que por muelles no va a ser por lo que este chico no domine este concurso el tiempo que quiera. A mí me parece especialmente bonito el que se pasa el balón por la espalda, aunque el resto no son menos espectaculares. El pobre Oladipo sólo pudo aplaudir en la ronda final y ver como Lavine se metía en la historia de los All Star como campeón del concurso de mates.

El domingo llegaba el plato fuerte, un momento histórico para la NBA y para los que amamos el baloncesto desde España. Dos hermanos jugaban como titulares un All Star, lo hacían como rivales que se enfrentarían por el primer balón pero sobre todo, como quedó bien claro con el abrazo en el que se fundieron en la presentación, como hermanos, como amigos y como compañeros. Los hermanos Gasol se llevaron toda la atención del Madison Square Garden y de la NBA entera, en un segundo plano quedaron los King James, Durant, Westbrook, Curry y compañía. Todo giró durante un instante a su alrededor en ese planeta que es la NBA.

El partido fue un clásico, poca defensa y ataques desmelenados en los que los dos protagonistas no se desenvuelven especialmente bien, era el momento de los mates de James y Westbrook, de los tiros y las asistencias de Curry y del showtime de estos eventos. Aun así, Pau tuvo tiempo de sumar un nuevo doble-doble y Marc de cuajar una buena actuación.

El héroe del partido Russell Westbrook, batió el record de anotación en una mitad y se quedó a un punto del record de anotación en un partido que aún tiene Wilt Chamberlain. Y pese a que el resultado es lo de menos en estos partidos, ganó el oeste y fue otro hecho histórico más porque era la primera vez que lo hacían jugando en el Madison.

El año que viene más y por lo menos que mantenga el nivel, este año ha valido la pena trasnochar.

Respeto

La memoria siempre es corta pero aún lo es más para recordar las cosas positivas. El deporte aún acorta más la memoria y sobre todo el respeto. En otros países se aplaude a sus leyendas, aquí les echamos tierra encima y a rey muerto rey puesto.

En 1986 la NBA era un lugar remoto en el que los marcianos del baloncesto jugaban a un nivel que el resto del mundo miraba con lejanía y envidia. Un españolito decide que él puede formar parte de esa aventura y ficha por un equipo que nos era totalmente desconocida, los Portland Trail Blazers. Fernando Martín pasaba a formar parte de la leyenda, el primer español en jugar en la mejor liga del mundo. Su aventura duró sólo una temporada pero marcó el camino que después siguieron los Gasol, Navarro, Rodríguez, Calderón, Claver y el resto de la “ÑBA”. Fernando murió y su leyenda no murió nunca, si no seguramente habría sido pasto de los pitos, las portadas de la prensa deportiva menospreciándolo y la nueva moda de los comentaristas de internet.

Carlos Sainz situó el automovilismo español en lo más alto en la década de los 90 y fue un referente absoluto dentro de un mundo tan competitivo como el de los rallyes, en el que una centésima de segundo se defiende contra tu propio compañero de equipo. Después de un bicampeonato y varios subcampeonatos, su recuerdo para la mayoría es el grito de su compañero Luis Moya con el coche parado a pocos metros de la línea de meta y el campeonato del mundo escapándose mientras su coche echaba humo. Las burlas han sobrepasado con creces a las alabanzas para un piloto que marcó un antes y un después en la conducción mundial.

Fernando Alonso fue campeón del mundo en una disciplina en la que lo máximo que había conseguido un deportista español era un par de puntos. Demostró talento y mostró esa bocaza que sólo los jóvenes que viven en el olimpo sacan a pasear y esa fue su condena. Siempre perseguido por un aura de soberbio que ha tapado éxitos incontables en los años que ha estado en la F1. Compañeros y equipos lo han considerado, y consideran, el mejor piloto de la parrilla pero aquí lo denostamos por algo que dijo hace ya mucho.

Iker Casillas fue “San Iker” tantas veces que al final llegamos a creerlo divino en vez de humano. Años de servicio leal al mismo club se pagan con gritos y voces que piden su marcha.

Lorenzo, Márquez y Pedrosa protagonizan un duelo épico en la cima del motociclismo mundial pero a muchos se les olvida que el primer título lo consiguió Alex Crivillé y más atrás, el primer podium lo logró Joan Garriga con una Cagiva. Los triunfos de hoy suelen venir porque hubo alguien que se aventuró, que dejó su vida tranquila y cómoda en una categoría o una liga en la que era el mejor para volver a empezar en un lugar nuevo, muchas veces hostil y abrir camino a los que se le unían por detrás. A todos ellos se les debe al menos el respeto de haber intentado algo que a muchos nos estará vedado y a otros les queda fuera del alcance.

Aficionados, prensa y todo el entorno mediático podría y debería, ayudar a mantener el recuerdo de profesionales que han sido lo máximo en su deporte y que nos hemos ido dejando por el camino. Me he centrado en un entorno que conozco bastante bien pero esto es aplicable a casi cualquier disciplina.